La adolescencia es una etapa de muchos cambios: en la forma de relacionarse, en la identidad, en las exigencias académicas y en la autonomía. En este momento pueden aparecer dificultades emocionales que no siempre se expresan directamente como "estoy triste" o "tengo ansiedad".
El malestar psicológico puede aparecer de formas muy diferentes a las de los adultos. Un adolescente puede empezar a aislarse, mostrarse irritable, bloquearse ante los estudios o preocuparse constantemente por cómo le ven los demás.
Trabajo con adolescentes que están atravesando dificultades emocionales, académicas, sociales o familiares, adaptando la intervención a su edad, sus necesidades y su contexto.
Puede que necesite ayuda si…
- Tiene ansiedad, miedo o preocupación que empiezan a limitar su día a día.
- Ha tenido ataques de pánico o evita situaciones por miedo, vergüenza o inseguridad.
- Está más irritable, triste, apagado/a o aislado/a que antes.
- Ha perdido interés o motivación por actividades que antes disfrutaba.
- Se preocupa constantemente por los estudios, el futuro, las relaciones o lo que los demás puedan pensar.
- Se siente desbordado por emociones que le cuesta entender o manejar.
- Tiene miedo a equivocarse, decepcionar a los demás o no estar a la altura.
- Se compara continuamente con otras personas o se siente inseguro consigo mismo.
- Evita situaciones sociales, hablar en público, hacer nuevas amistades o exponerse a situaciones que le generan vergüenza o miedo.
- Tiene dificultades para afrontar cambios, rupturas, pérdidas o conflictos familiares y personales.
- Se bloquea ante los estudios, la toma de decisiones o las expectativas sobre el futuro.
- Tiene dificultades para organizarse, empezar tareas o mantener hábitos de estudio.
- Tiene problemas para dormir o la preocupación está interfiriendo en su descanso.
No es necesario esperar a que el problema sea grave para pedir ayuda. Si notas cambios que se mantienen en el tiempo o empiezan a interferir en su vida, podemos valorar juntos qué está ocurriendo.
¿En qué puedo ayudarle?
Ansiedad y preocupación
Estado de ánimo
Dificultades sociales y emocionales
Dificultades académicas
Cambios y relaciones
Adicciones a sustancias o comportamentales (tecnologías)
Otros motivos de consulta
¿Cómo trabajo con adolescentes?
Dependiendo de la edad y de las necesidades del caso, la intervención con adolescentes puede combinar el trabajo individual con el adolescente y la participación de la familia, así como la coordinación con el centro escolar y otros profesionales cuando sea necesario.
En las primeras sesiones buscamos comprender qué está ocurriendo, desde cuándo, en qué situaciones aparece el problema y qué factores pueden estar contribuyendo a mantenerlo. A partir de ahí establecemos objetivos terapéuticos y diseñamos una intervención adaptada a su edad y necesidades. Trabajo principalmente desde la terapia cognitivo-conductual y las terapias contextuales, utilizando estrategias psicológicas basadas en la evidencia.
Confidencialidad y papel de la familia
Para que la terapia pueda funcionar, el adolescente necesita sentir que la consulta es un espacio seguro en el que puede expresarse sin miedo a ser juzgado. Por eso, tendrá un espacio individual y confidencial dentro de la terapia.
Esto no significa que la familia quede fuera del proceso. De hecho, la familia puede ser una parte importante del cambio. Dependiendo de las necesidades del adolescente, trabajaremos con los progenitores para proporcionar pautas, modificar dinámicas que estén contribuyendo al problema y favorecer cambios fuera de consulta.
Además, si existe información que sea importante compartir con la familia, se busca hacerlo de forma coordinada con el adolescente, respetando los límites de la confidencialidad y las situaciones en las que exista un riesgo relevante para su seguridad.
Puedes elegir online o presencial en Madrid, y empezar con una llamada de orientación gratuita de 15 minutos.
Preguntas frecuentes
¿Y si mi hijo/a no quiere ir al psicólogo?
Es frecuente que un adolescente no identifique el problema de la misma manera que sus padres o no esté convencido de necesitar ayuda. En la primera llamada de orientación os cuento cómo plantearlo y cómo sería la primera sesión para que no lo viva como una imposición. En las primeras sesiones se trabaja para comprender su perspectiva, explicar cómo puede ayudar la terapia y construir objetivos que tengan sentido para él o ella.
¿Los padres saben lo que se habla en las sesiones?
No se trata de trasladar a los padres todo lo que el adolescente dice durante las sesiones. Para que pueda existir una relación terapéutica de confianza, necesita disponer de un espacio propio y confidencial.
En menores de 16 años, sí se pueden compartir con los progenitores aspectos generales sobre la evolución, objetivos del tratamiento y pautas que puedan ayudar en casa, siempre hablándolo antes con él o ella, salvo situaciones de riesgo.
¿Qué pasa si mi hijo no me cuenta lo que hace en terapia?
El adolescente dispone de un espacio individual y confidencial en el que puede hablar de aquello que necesita. La confidencialidad es una parte importante de la relación terapéutica. No obstante, si aparece una situación que implique un riesgo relevante para el adolescente o para otras personas, existen límites a la confidencialidad que se explican previamente.
¿Necesito saber qué le pasa a mi hijo antes de pedir cita?
No. No es necesario llegar con un motivo concreto ni tener claro cuál es el problema. La evaluación inicial sirve precisamente para comprender qué está ocurriendo, desde cuándo, en qué situaciones aparece y cómo está afectando al adolescente y a su entorno.
¿La terapia para adolescentes es igual que la terapia para adultos?
No exactamente. Aunque se utilizan intervenciones psicológicas basadas en la evidencia y los mismos principios que para la terapia para adultos, el tratamiento se adapta al nivel de desarrollo del adolescente y a su contexto. Además del trabajo individual, cuando resulta adecuado pueden intervenir la familia, el entorno educativo u otros profesionales implicados en su cuidado.
¿Puede hacerse terapia para adolescentes online?
En determinados casos, sí. La terapia online puede ser una alternativa adecuada para algunos adolescentes, aunque la modalidad se valora teniendo en cuenta su edad, características, necesidades y situación particular.